Cada vez hay más consciencia del impacto de los ciclos naturales en la vida y como afectan en nuestra salud. Constantemente estamos sincronizados con nuestros relojes biológicos, así que la investigación científica y la tecnología inteligente pone el foco en los ritmos circadianos (biológicos) con un enfoque holístico para maximizar el bienestar y la productividad.

Tras las continuas interrupciones de los ritmos naturales causados por la vida moderna y los patrones de trabajo acelerados, están surgiendo diferentes servicios y productos nuevos para ayudar a las personas a re-sintonizar y optimizar sus ciclos individuales, tan importantes para la salud y el bienestar.

Los ritmos circadianos interrumpidos son la causa principal del “jet-lag”.

El Premio Nobel a la Medicina 2017 fue otorgado a tres científicos especializados en biología circadiana: «sus descubrimientos explican cómo las plantas, los animales y los humanos adaptan su ritmo biológico para estar sincronizados a las revoluciones de la Tierra».

Jeffrey C. Hall, Michael Rosbash and Michael W. Young

Las culturas ancestrales conocían muy bien la importancia para el organismo de estar en contacto con la naturaleza y con la luz natural, por eso construían sus moradas con orientaciones que favorecieran que las estancias tuvieran unos niveles de insolación óptimos atendiendo al uso de las mismas a lo largo del día. En este sentido, la arquitectura bioclimática favorece un diseño de vivienda que tiene en cuenta el entorno a fin de optimizar los recursos naturales para conectar mejor con los ritmos circadianos.

El refrán popular “donde entra el sol, no entra el médico” cobra mayor relevancia si cabe al observar los resultados de las múltiples investigaciones científicas que demuestran que los seres vivos sincronizan ritmos y su metabolismo al compás de las ondas electromagnéticas procedentes del sol. Es por eso que durante los estudio tenemos muy en cuenta la orientación de la vivienda y las actividades que se llevan a cabo en cada estancia.

Con una precisión exquisita, nuestro reloj interior adapta nuestra fisiología a las fases diferentes del día. El reloj regula funciones críticas como los patrones de sueño, comportamientos de alimentación, estados de ánimo, los niveles hormonales, la presión arterial, la temperatura corporal y el metabolismo. Nuestro bienestar se ve afectado cuando hay un desajuste temporal entre nuestro entorno externo y este reloj biológico interno.

En nuestro contexto, con el ritmo de vida actual que llevamos, prácticamente solo un 10% del día estamos expuestos a la luz natural; el resto de la jornada suele transcurrir en el interior de edificios con sistemas de iluminación artificial que, además, suele ser muy deficiente o desequilibradora comparada con el amplio espectro electromagnético que nos ofrece la luz solar.

En 2018, la NASA reemplazó las luces fluorescentes a bordo de la Estación Espacial Internacional (ISS) con LED que imitan el color y la intensidad de la luz solar, para explorar el impacto en los ritmos circadianos, el sueño y el rendimiento cognitivo de los astronautas. 

«The Power of Light», NASA

Los estudios científicos indican que la iluminación artificial desempeña un papel relevante en el estado de salud, debido a que realizamos todas las tareas diurnas en ambientes interiores con luz artificial. Una iluminación deficiente, en cantidad y calidad, provoca cansancio, estrés, bajo rendimiento y productividad en empresas, o dificultad de aprendizaje y memorización en los niños. Así que podemos confirmar que la luz natural es crucial para la salud.

¿CÓMO PUEDES RE-SINTONIZAR CON TUS RITMOS NATURALES?

El reloj principal del cuerpo se pone en hora, se sincroniza y se regula acorde con los ciclos de luz/oscuridad de 24 horas de la Tierra; de modo que la luz que entra por los ojos y la piel desempeña un papel primordial en los ritmos circadianos (biológicos) y, como si de una orquesta se tratara, se sincronizan todos los relojes de los diferentes órganos. En La Casa Marta te explicamos al detalle como evitar los desajustes.

  • en nuestra latitud, orientar la vivienda al sur nos permite aprovechar al máximo las horas de luz natural. Orientar las estancias con actividad diurna hacia el sur y las estancias para el descanso hacia el norte. 
  • conectar con la luz natural gracias a abrir ventanas, descansos al aire libre y paseos en la naturaleza. Unos 15min al día será suficiente para estimular y mantener un estado de ánimo más energético, equilibrar el sistema inmune, recibir el 90% de la vitamina D, favorecer el estado de la piel, ya que es analgésico, reconstituyente, regenerador y predispone para un mejor descanso. Además de las propiedades térmicas y lumínicas, el sol es un magnífico antiséptico y bactericida.
  • recalibrar las pantallas de los dispositivos; móvil, ordenador, portátil, lectores electrónicos…a una luz más orgánica y adaptativa. La luz azul que emiten estas pantallas pueden activarnos durante el descanso, atardecer / noche. La luz más azul nos activa, es el tipo de luz que emite el sol cuando sale a primera hora del día y la luz ámbar, rojiza es la que nos ayuda a calmarnos y descansar, ya que se parece a la luz de cuando se pone el sol.
  • apuesta por una iluminación artificial biocompatible. Por el simple cambio de una bombilla se producen cambios en la actividad de tu cerebro. Elige luz artificial que se parezca lo más posible a la luz natural y que se adapte de forma óptima a las necesidades concretas (claridad, estado de ánimo, incidencia de luz, etc) de cada estancia atendiendo a la función que se va a realizar.

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Fuentes de información:

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